17/04/2026
Vivimos un momento en el que apostamos por el mercado, las plazas de abastos, el consumo responsable y el tan importante Km 0. Sale a la superficie un interés que siempre debió estar ahí: querer saber el origen de lo que comemos. Porque su impacto en nuestras vidas es importante.
Vamos un paso más allá: ¿lo extrapolamos a la arquitectura?
Sabemos de dónde vienen las naranjas que compramos, pero no de dónde —ni de quién— vienen los edificios. Desconocemos el origen, el porqué y el quién de la arquitectura que está aquí, en Galicia. Y, sin embargo, su impacto en nuestras vidas es igual de importante.
La arquitectura también tiene origen: material, clima, tradición. No sabemos cuánto han viajado los materiales ni quien los ha trabajado. Sí sabemos quién la habita.Y habitar siempre transforma el territorio. La cuestión es el cómo. Y detrás del cómo, está el quién. No hablamos solo de iconos mundiales —que también—, sino de aquellos con quienes convivimos.
Centrémonos en quién lo empieza todo, la que mira de otra forma, desde aquí, cerquita. Hablamos de arquitectura Km 0 y de arquitectas que trabajan desde esta perspectiva.
Trabajan con capas de proximidad: procesos, tiempos, relaciones. Y escuchan: al lugar, a quienes lo habitan, a lo que ya existe. Y ellas —esto — cambian la arquitectura.
Menos impositiva, menos abstracta, más situada.
Tenemos a las que conocemos bien: Rita Fernández Queimadelos, Pascuala Campos de Michelena o Myriam Goluboff Scheps, entre otras. Entendieron que los espacios no son neutros, que el proyectar va de la mano de aspectos como la salud o la sostenibilidad, que fueron pioneras, especialmente aquí.
Tenemos a las más contemporáneas, muchas —imposible nombrarlas a todas— pero algunas son: Covadonga Carrasco (Creus&Carrasco), Patricia Muñiz (Estudio MMASA. MuñizAlfaya), María Fandiño, Cristina Ezcurra y Cristina Ouzande (ezcurra e ouzande arquitectura)...
Proyectan con lo que queda, continúan lo existente, se ajustan al paisaje en lugar de imponerse. No borran. No sustituyen. No irrumpen.
Ellas no llegan: ya estaban aquí. Y enseñan a cómo habitar lo próximo mirando el entorno.
Sin olvidar —ni restar importancia— a quienes proyectan y enseñan desde esta nueva mirada: nuestras docentes y divulgadoras. Desde las aulas, libros y pantallas, abren preguntas, afinan la mirada y acompañan más allá del proyecto construido. Siembran otras formas de hacer y transforman la manera de mirar y conectar el habitar con el entorno a través de la enseñanza.
Todas las mencionadas —y las que faltarían, pasadas, presentes y futuras— son referentes de proximidad que no encasillamos en una sola etiqueta, sino que reúnen todas las características de calidad: la nuestra, la de Galicia.
Consumir lo nuestro es importante. Más aún cuando ellas nos acercan, con otras perspectivas, a lo que hay y lo que habrá.
Esto no termina aquí. Apenas están empezando. Ha llegado el momento de escucharlas.
Continuará.
Para saber un poco más:
-Relectura de todas las cápsulas publicadas en la web.
Obras en la imagen:
-Viviendas Comunidad Gitanos (Pascuala Campos de Michelena)
-Edificio Redeiras (Elizabeth Abalo y Gonzalo Alonso, abaloalonso arquitectos)
- Espacio sociocultural autoconstruido, construcción anexa a Escola Habanera (Luz Paz Agras)
-Casa Chao (Covadonga Carrasca y Juan Creus, CreuseCarrasco arquitectos)
-Barrio de Vista Alegra (Cristina Ezcurra y Cristina Ouzande, Ezcurra e Ouzande arquitectura)
-Casa en Tuia (María G. Ferro y Jordi Castro, castroferro)
-Arquitecturas Procesadas | Proyecto editorial digital (Emma López Bahut)
-Casa a Zapateira (Estefanía Grandal, Encaixe estudio de arquitectura)
-Explanada del horizonte (María Fandiño, Paisaxe)
-Baños de San Xusto (Cristina García Fontán)
-Jardín Engawa (Lara Caamaño Fernández, Laura del Monte Rodríguez, Ainhoa Graña Suárez)