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Amara Roca IglesiasConstruyendo un habitat: pautas para la ordenación territorial y habitacional de la comunidad indígena María del Mar |
"El hábitat no es la casa, es el techo y el alimento que son inseparables" (Yona Friedman)
Resolver la necesidad cotidiana de alimentarse de la tierra siguiendo criterios de economía y optimizando recursos será el motor para intentar vencer las condiciones adversas de la zona y alcanzar una producción agrícola que responda a las necesidades de la comunidad.
El agua, factor esencial para el desarrollo de los cultivos aparece intermitentemente en el lugar, fluye... Con su sola presencia modifica los espacios y con su ausencia, en los meses de sequía, estos lugares cambian totalmente su carácter, pudiendo llegar a desaparecer. Se intentará controlar el agua mediante canales que la recolectan, conduzcan, represen y distribuyan entrelazando las distintas zonas de la parcela.
La red de canales y camellones que estructura los cultivos delimita también las agrupaciones de casas. El canal, se transforma en zanja de dónde tomar agua para regar la huerta y nos separa de los vecinos. El extenso terreno de la intervención comienza a tener límites: matices sutiles van apareciendo allí dónde el territorio va siendo habitado.
La vivienda actual en María del Mar es, básicamente, un espacio techado. Un lugar que se adapta a los distintos usos convirtiéndose en habitación dónde jugar, coser o reunirse en función de la hora del día y las necesidades de sus habitantes. No perder esta idea parece fundamental: la vivienda ha de ser un porche continuo capaz de admitir tantas particularidades como sea necesario.
Se propone una estructura de bambú capaz de albergar en su interior un espacio cerrado. En algunos casos ese esqueleto se completará, en otros se conservará abierto. La cubierta se prolonga sobre ese espacio protegiéndolo del sol y la lluvia, generando entorno a él un porche perimetral. Al igual que en la choza maya tradicional, tras construir el primer núcleo, y adoptando la forma de edificios separados, se irán haciendo adiciones según los ingresos y necesidades de la familia. Sin embargo, el módulo propuesto permite que las sucesivas adiciones se conecten mediante el espacio porche a las ya existentes, admitiendo infinitas configuraciones.
Lo que se representa en los planos no es un proyecto definitivo, una solución... es un estado posible, una etapa. Es la comunidad indígena de María del Mar representada en un momento determinado. Algunas viviendas aparecen inacabadas, pendiente de materiales, e ingresos que aún están por llegar y usos por definir.
La construcción es un proceso permanente donde el tiempo es entendido como un agente arquitectónico más.
1 Panel 1 (3,3 Mb)
2 Panel 2 (3,0 Mb)
3 Memoria Descriptiva (1,6 Mb)