La arquitectura y el urbanismo del Arco Atlántico han sido moldeados por infraestructuras litorales y marinas que operan a múltiples escalas (desde el muelle local hasta las redes transatlánticas), con paisajes materiales y simbólicos propios. Las arquitecturas de los oficios tradicionales del mar constituyen una infraestructura cultural y productiva que, más allá del patrimonio, sugiere modelos de adaptación (saberes técnicos, uso de materiales locales, economías circulares, etc.) ante escenarios de transición ecológica y reconfiguración del trabajo. Hablamos de borde litoral, de arquitectura, de rehabilitación o de patrimonio.
En esta línea temática se incluyen las siguientes prácticas y tipologías: carpintería de ribera y astilleros, lonjas y mercados, cetáreas y viveros, conserveras y salazones, molinos de marea, faros y señalización, cordelerías y artes de pesca, talleres mecánicos y calderería naval, puertos, diques y varaderos, entre otros. Se estudian sus materialidades, cadenas de valor, modos de trabajo y su capacidad para inspirar criterios de proyecto actuales como la rehabilitación, la economía de medios y los saberes situados.
Desde esta perspectiva, se plantean preguntas clave: ¿cómo se deben recuperar estas arquitecturas?, ¿qué ejemplos de rehabilitaciones o consolidaciones podemos encontrar?, ¿qué puede aprender la arquitectura de estos oficios en términos de baja huella material y adaptación?, ¿cómo podemos integrar el legado de los oficios tradicionales del mar en nuevas edificaciones con nuevos usos (por ejemplo, la reconversión de naves de fábricas, muelles para industrias de proximidad o programas comunitarios)?